El francés se impone en un rallye marcado por los abandonos.

Que el rallye de Australia no es una prueba fácil, eso lo sabemos todos, pero que sólo lleguen cuatro WRC a meta, significa que no solamente es difícil, sino también peligroso y apasionante.

El primer susto llegó en el “shakedown”, con un aparatoso accidente de Carlos Sainz, el cual tenía que retirarse debido a unas molestias en el cuello. Retirada que significaba el “adiós” definitivo al mundo de la competición, por lo menos como piloto del campeonato de rallyes.

Märtin sería el siguiente en la primera especial, por culpa de la rotura del motor de su Focus. Posteriormente Solberg, que dañó seriamente la suspensión del Subaru al chocar con una piedra y salirse de pista. Y finalmente Grönholm, único aspirante a destronar el “rey” Loeb, el cual dejó el lateral izquierdo de su 307 WRC completamente arrugado al impactar contra un árbol, dañando los dos ejes de tal forma que le impediría seguir en carrera.

Con semejante panorama, Loeb se adjudicó la prueba sin mayores complicaciones, ya que los escuderos de lujo: Rovanperä (Peugeot), Duval (Ford) y Hirvonen (Subaru), poco pudieron hacer frente a la conducción del francés, siendo segundo, tercero y cuarto respectivamente. El resto de puntos se lo adjudicaron pilotos locales o de Grupo N, como son: Atkinson, Pons, Crocker y Arai.

La clasificación definitiva del Campeonato del Mundo de Rallyes, queda de la siguiente manera:
1-Loeb 118 puntos
2-Solberg 82 puntos
3-Martin 79 puntos
4-Sainz 73 puntos
5-Grönholm 62 puntos
6-Duval 53 puntos
7-Hirvonen 29 puntos
8-Rovanpera 28 puntos
9-Tuohino 16 puntos
10-Loix 9 puntos

La de marcas:
1-Citroën 194 puntos
2-Ford 143 puntos
3-Subaru 122 puntos
4-Peugeot 101 puntos
5-Mitsubishi 17 puntos
Eduard Aznárez |