La versión GT3 siempre ha sido el máximo exponente en deportividad de la marca alemana, pero como ya viene sucediendo en generaciones anteriores, Porsche no se contenta con el “simple” GT3, y es por eso que se las ingenia para realizar la versión RS, es decir un GT3 todavía más rápido, deportivo y por supuesto, caro.

El motor no tiene modificaciones, sigue siendo el 3.6 de 415 CV de potencia máxima a 7.600 rpm, un motor explosivo en toda su gama de revoluciones, que sube de vueltas con facilidad y emite un sonido embriagador. El único cambio es que el motor tiene un volante más ligero, de una sola masa. La caja de cambios es manual de seis velocidades, con unas relaciones más cerradas que el GT3.

Con estos pequeños cambios y una reducción del peso total del vehiculo de 20 kg, se mejoran ligeramente las prestaciones. El alerón trasero es ahora de fibra de carbono, el capó del motor es de plástico y la ventana trasera también. También tiene fibra de carbono en pequeños detalles de la carrocería.
Con todo ello, la aceleración de 0 a 100 km/h es de 4,2 segundos (4,3 el GT3) y de 0 a 200 km/h de 13,3 segundos. La velocidad máxima no varia, 310 km/h. El comportamiento se ha mejorado con una suspensión trasera y unos bujes muy similares a los que lleva la versión de competición GT3 RSR.

El equipamiento varia, ya que ahora lleva de serie dos bacquets de fibra de carbono, cinturones de arnés, barras de seguridad, un extintor, un cortacorriente y el paquete club sport. De serie la carrocería puede ir pintada en plata o en negro, pero opcionalmente se puede pedir en dos colores bastante singulares: verde o naranja. En el interior no hay opciones, es negro con el techo, el volante y la palanca de cambios forrados de Alcantara, que le dan un tacto muy agradable y permite accionar muy bien dichos elementos.

El precio de todas estas mejoras supone un incremento en el precio de 23.628 € respecto el GT3, siendo el total 143.794 €, una cifra alta, pero teniendo en cuenta que difícilmente encontraremos un coche que nos haga vibrar tanto al volante, hasta puede parecer barato. Eso sí, creo que el 99 % de los posibles compradores de un vehículo de estas características se bastarían con el GT3 normal. El RS es un coche pensado para usar en circuito, quien no tenga intención de correr en ellos no le sale a cuenta pagar la diferencia de precio.