Lancia
lanzó en el 2002 un modelo que no dejó indiferente
a nadie. Su calidad, su belleza, su estilo, esa línea
clásica que a la vez es moderna porque rompe con
todo. Es un coche diferente, atrevido, que busca competir
contra las grandes berlinas alemanas (A6, Clase E y Serie
5) así como las francesas (Vel Satis, 607 o el futuro
C6).

Por el momento, por la información que tenemos a
día de hoy, en Italia, lo está consiguiendo,
aunque todo sea dicho, Lancia en Italia siempre ha funcionado.
En España, así como en la mayoría de
Europa, al Thesis le cuesta venderse, lógico si tenemos
en cuenta lo conservadores que llegan a ser algunos países
con las líneas de sus coches. Dejando aparte la estética,
el modelo italiano es capaz de ofrecer una mecánica
y equipamiento a la altura de sus competidores.El
Thesis tiene un tamaño mayor que la mayoría
de berlinas medias, aunque en el habitáculo sólo
se distingue por el espacio longitudinal en las plazas traseras,
ya que el resto es igual o menor que sus competidores.

El
equipamiento es bastante suculento, aportando un sistema
de ventilación muy innovador, como es la forma de
entregar el aire, que lo hace mediante unos pequeños
orificios situados en buena parte del salpicadero y que
elimina las típicas corrientes de aire que producen
los sistemas normales. El sistema de iluminación
también es muy completo: los faros delanteros son
de xenón, hechos por Hella y los pilotos traseros
no son de bombilla, sino de diodos (30 cada uno). Un diodo
tiene una vida útil mucho mayor que una bombilla
y hasta que la del propio coche, se enciende en una milésima
de segundo, en cambio la bombilla necesita dos décimas.
Incorpora el sistema Connect, que incluye conexión
con un centro de información en Arese (Italia), navegador,
teléfono, televisor y equipo de sonido Bose. Puede
funcionar con ordenes habladas. La pantalla es de cristal
líquido de siete pulgadas y los botones están
distribuidos alrededor de ésta. Su empleo no es de
los más complicados.
El Lancia Thesis tiene otros detalles que sirven para confirmar
que tecnológicamente está muy avanzado. Como
en el Fiat Stilo, lleva el mando a distancia, que solo con
tenerlo en el bolsillo abre el coche al acercarnos y arranca
el motor (siempre que apretemos un botón y pisemos
el embrague en el de cambio manual o el freno en el de automático).
También al entrar o salir, el asiento se desliza
hacia atrás y el volante hacia arriba, para facilitar
el acceso.

La seguridad se ha cuidado con esmero. Tiene airbag frontales
de doble efecto y tamaño pequeño, airbag laterales
delanteros y traseros, de cabeza, cinco cinturones de tres
puntos con reposacabezas, con tensor de emergencia y limitador
de tensión (excepto el trasero de central).
También incorpora un sistema de ayuda al aparcamiento
con ocho sensores, automatismo para el limpiaparabrisas
y luces, programador de velocidad con radar y puede tener
un techo corredizo con células fotovoltaicas, que
sirven para ventilar el interior. Este sistema lo tendrían
que incorporar la mayoría de coches, aunque sea como
opción, ya que es una forma sencilla de tener el
coche con un ambiente óptimo cuando esté aparcado
en pleno sol, ya que las células activan la ventilación
para renovar el aire interior.
Tiene cuatro motores distintos, tres de gasolina y un diesel.
Tanto la resistencia aerodinámica como el peso no
son nada buenos, por lo que sus prestaciones no están
a la altura.

En gasolina el menos potente es un cinco cilindros de 2,4
litros, con bloque de hierro y culata de aluminio. Incorpora
cuatro válvulas por cilindro, dos árboles
de levas, distribución variable en la admisión,
colector de admisión variable, encendido directo
y un árbol contrarrotante. Entrega 170 CV y un par
máximo de 226 Nm a 3.500 rpm. Llega a los 217 Km/h.
A continuación tenemos un dos litros turboalimentado
(es el primer motor turboalimentado de gasolina con turbocompresor
variable). Tiene 185 CV a 5.500 rpm y 308 Nm de par máximo
a 2.200 rpm. Por los datos, debe tener un comportamiento
típicamente de motor turbo, muy parecido al comportamiento
de un diesel.
El más potente en gasolina es el V6 desarrollado
por Alfa Romeo, con bloque y culata de aluminio con cuatro
válvulas por cilindro. Es el mismo que el del Alfa
Romeo 166, aunque rebajado en 11 CV de potencia, con lo
que se queda en 215 CV a 6.300 rpm y un par de 263 Nm a
5.000 rpm. Este motor es el único que lleva de serie
el cambio automático de cinco velocidades, que tiene
un mando secuencial para un uso manual.

Finalmente la versión diesel, un JTD de 2,4 litros
que entrega 150 CV, 10 más que los que da en el Lybra.
Lleva sistema de conducto común Bosch de primera
generación y tiene un turbocompresor Garret. El par
máximo es bastante bueno, 305 Nm a 1.800 rpm. En
este caso monta la caja de cambios manual de seis velocidades.
El bastidor es de acero estampando, con subchasis para las
suspensiones. La delantera es de paralelogramo deformable,
formado por dos pares de brazos y la trasera es similar
a la del 166. Lleva un sistema de amortiguación variable
contínua desarrollado por Sachs, llamado CDC (Continuos
Damping Control). Tiene una rigidez torsional muy alta,
muy importante para que el coche sea estable, confortable,
poco ruidoso y envejezca bien, ya que la estructura general
resiste y aguanta mucho mejor los movimientos, con lo cual
la mayoría de piezas tienen menor desgaste.
Frenos de disco, dirección hidráulica de asistencia
variable y unas ruedas de 215/60 R16 W, totalmente destinadas
al confort. Tiene los típicos controles de estabilidad,
de tracción, así como también control
de retención, antibloqueo de frenos con repartidor
de frenada electrónico. Como en el Vel Satis, tiene
un freno de estacionamiento automático, que puede
conectarse o desconectarse de forma automática, o
bien accionarse mediante un botón en la consola central.

Desde mi punto de vista, el Lancia Thesis, tiene muchos
puntos positivos respecto a sus principales competidores,
sobretodo para esos clientes más tranquilos, que
tengan el confort como objetivo principal, ya que peca un
poco en el aspecto de conducción rápida y
deportiva. A quien le guste la línea, que no se lo
piense dos veces, el Thesis no le defraudará.